Me encontraste en un océano de gente. Una simple gota en lo ilimitado.
Extendiste tu mano como una cadena – esperando que yo me atrapara.
Sin querer, sin sabiendo que esperaba, la corriente me llevó a ti. Me enganche en tu cadena.
Seguíamos el moviendo – los sonidos y las luces. Solos y ahogados en miradas de amor. Nos perdimos. Tú en mí y yo en ti.
Nos quedamos entrelazados en sí mismo.
Tu mano era mi mano, mi pie era tu pie. Caminábamos los mismos pasos – siguiendo la misma dirección. Destino al infinito.